Antes que nada quiero darle las gracias a mi gran apoyo y amiga por acceder a escribir este relato del que paso después de Azul, con nuestros super héroes.
MUCHAS GRACIAS "Anónima Sexy"
(si así quiso llamarse)
Ahora si sin mas preámbulos aquí la historia de Aaron.
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Mi Perfecta
Vida… Imperfecta
“Aarón”
-¡Lárgate!
Una palabra que sale de la garganta de Gaby
con rabia. Está tirando por la ventana toda mi ropa, mis zapatos... todo. Esta
mujer es imposible, otra vez ha creído lo que no es y claro, como no, ni me ha
dejado explicarme. Si alguien es capaz de volverse loca en menos de dos
segundos esa es ella.
-¡Déjame explicarte!
-¡¡Le vas a explicar a tu tía la de España!! -
Chilla mientras sigue tirando cosas, ahora mi ropa interior.
-¡Gabriella! ¡Haz el puto favor de estarte
quieta! - Empiezo a recoger todo lo que está tirado por el jardín. Los vecinos
no van a tardar mucho en escucharnos y empezaran a salir.
-¿Igual de quieto que tú con la tía esa? -Se
queda asomada en la ventana del piso superior con un zapato en la mano. Está
esperando mi respuesta.
-Por favor cariño - Digo con voz de
arrepentimiento, un poco fingida. Sé que no lleva razón - Déjame entrar.
Veo como lo piensa. De pronto levanta el
zapato en alto y comienza a apuntarme, va a tirármelo.
-¡¡Ni se te ocurra!! - lo tira y da de pleno
en mi cabeza - ¡¡Auch!! ¡Me has dado! ¡Estás loca!
-¡Loca tu tía!
Ya estoy harto. Maldita mujer, ahora se va a
enterar lo que es bueno. Recojo todo mientras ella sigue pegando voces como una
maldita demente, ya los vecinos están llegando pero los ignoro por completo.
Paso de todos, solo quiero arreglar las cosas con Gaby. Solo hay una manera de
que sepa que conmigo no se juega.
Voy hasta la parte trasera de la casa, la
ventana de la cocina está abierta y entro sin dificultad. La escucho chillar
palabras que ni siquiera logro entender. Con cautela subo las escaleras, por
sus voces sé que está en nuestra habitación. Llego y todo está desordenado.
Ángel está en casa de Azul e Iván, menos mal.
Me quito las zapatillas de deporte y las dejo
en el suelo. En silencio entro a la habitación y voy hasta colocarme detrás de
ella. No se da cuenta que estoy aquí y tengo que hacer un gran esfuerzo para
contener la risa cuando la escucho hablar sola, no es el hecho de que hable
sola y por los codos sino por lo que dice.
-Donde habrá guardado el traje de Batman. Ese
lo rompo yo, tiene que estar por aquí -
Susurra mientras pasa las perchas con
ropa de un lado a otro del armario - El señorito
manos inquietas se va a quedar
sin su adorado disfraz. Una pena, porque me encanta cuando se lo pone per...
-¿Quieres que me lo ponga ahora para ti?
Da un salto y chillido que casi me deja sordo.
-¡Idiota! ¡Qué haces aquí! ¡Casi me matas del
susto!
Agarro sus manos y la obligo a llevarlas a su
espalda. Soy más fuerte que ella y me basta con una sola mano. Estoy excitado,
verla así me pone a cien. Empieza a forcejar para librarse pero todo es inútil,
sé lo que quiero y lo quiero ahora y con ella. Siempre con ella aunque no se lo
crea.
Con la mano libre acaricio su pierna por
encima de la minifalda, esa prenda que va a tardar dos minutos en desaparecer y
de eso me voy a encargar yo. Mi mano sube y baja, ella no calla pero no es lo
que pretendo, quiero hacerla gritar pero no de rabia sino de placer.
La acaricio con fuerza, poco a poco ella se
deja hacer hasta que por fin enreda sus manos en mi cuello. Ahora es mi
oportunidad antes de que estalle mi pantalón. Meto la mano por su minifalda sin
dificultad y la acaricio justo ahí, está caliente y ¡Oh! Joder no puede ser,
tremendamente húmedo. Intento retirar su tanga, ¡Mierda! ¡No lleva! Voy a
reventar el pantalón, lo juro.
-¿Dónde... ¿Dónde está tu tanga?
-¡Paras ahora y te mato!
Excitado por su impaciencia sigo mi cometido
con gusto. Ella gime contra mi boca y muerde mi lengua. Mis dedos entran y
salen de su cuerpo a un ritmo constante, noto como se cubren con sus flujos y
cada vez estoy más encendido.
No me molesto en llevarla a la cama, lo vamos
a hacer en el armario. Me bajo los pantalones y antes de yo poder reaccionar
Gaby aprieta una de sus manos que ya están libres contra mi erección, la
acaricia con fuerza hacia arriba y abajo, mierda que me voy. Hago verdaderos
esfuerzos por contenerme.
Pasan los minutos sin dejar de darnos placer
mutuo. De repente me muerde el labio y suelta el gemido más sexy que he escuchado
en mi puta vida. Saco mis dedos de su interior, y luego me llevo esos dos dedos
a la boca delante de ella para saborearla.
Joder, que cachondo estoy. Los dos
queremos más y yo se lo voy a dar.
Agarro su trasero y la levanto. Entramos al
armario, es amplio y cogemos los dos a la perfección. Con una mano la sujeto a
ella y con la otra tiro todos los jerseys del segundo estante.
-¡Ey! ¡Luego vas a colocar tú todo eso!
-¡Shh! ¡Cállate!
Apoyo su cuerpo en ese estante. Queda a la
altura perfecta, sonrío con picardía y ella lo nota.
-Eres un cabrón.
-Un cabrón que te adora.
Sonreímos y unimos nuestras bocas de nuevo.
Abro sus piernas y desnudo me coloco entre ellas. Sin mediar palabra me echo
encima de ella, no cargo mi cuerpo sino que solo la penetro con fuerza, una
sola estocada sin miramientos y hasta el fondo.
Gaby deja respirar y me detengo.
-¡Joder muévete! – Grita ella impaciente.
Resoplo, mitad queja mitad gemido. Estoy
sudando, no puedo más, entro y salgo de su cuerpo a una velocidad lenta que la
desquicia haciendo que hinque sus uñas en mis brazos. Entro de nuevo en ella,
ahora más rápido mientras fricciono su clítoris con suavidad, voy a correrme.
Su vagina se contrae, su espalda se arquea y grita con todas sus fuerzas
mientras aumento mi velocidad. Me falta el aire pero no voy a parar, voy a
hacerla que recuerde esto toda la vida. Tras unas estocadas más me voy dentro
de ella, gime sin gritar y respira agitada al igual que yo.
Llegamos al éxtasis juntos. Después de varios
minutos llenándola de besos cariñosos, nos recuperamos y salgo de ella sin
dejar de abrazarla.
-Te quiero. - Le digo con sinceridad.
-Tenemos que hablar. Así que salgamos del
armario.
-¿Aún sigues con eso?
-¡Me debes una explicación!
Salimos del armario, no recogemos nada y después
de vestirnos bajamos al salón. Me cuesta más de dos horas explicarle que todo
ha sido un malentendido, fui a recoger a
Ángel a la escuela y una mamá se
tropezó. Fui a ayudarla y al levantarse se le torció el tobillo, cayó en mis
brazos justo cuando la loca desquiciada de Gaby llegaba y vio la escena.
Interpretó lo que le dio la gana y la madre... ¿Cómo la llamo ella? ¡Ah sí! La
madre manos-largas se fue con algunos mechones de pelos menos. Ángel se fue con
mi hermano sabiendo lo que se avecinaba, después vinimos a casa y se armó todo
el lio.
Al final entiende todo y juntos recogemos el
estropicio que ella solita ha liado. Ahora nos reímos por lo ocurrido pero no
se me olvida que hace unas horas me ha estampado un zapato en la cabeza. Y así
se lo hago pagar de nuevo, esta vez en el sofá.
Los meses pasan y todo trascurre más o menos
tranquilo. En el bufete todo marcha genial, cada vez tenemos más casos y
tenemos éxito en el 95% de los pleitos que defendemos. Azul e Iván cada vez
están mejor, con su nuevo retoño en casa la diversión está servida, Iris
defiende a su hermanito con capa y espada, por supuesto es un mini superhéroe,
la casa de ellos es un caos ahora pero se defienden bastante bien.
Mauricio y Lety... bueno, ellos son caso aparte
y merecen su propia historia. Solo diré que son tal para cual.
En nuestra casa todo marcha como siempre,
Ángel me llama papá y a mí se me cae la baba aunque no lo reconozca. El papá
del niño nunca se hizo cargo de él, y yo agradezco que sea tan gilipollas
porque eso me ha permitido formar mi propia familia.
No tenemos pensado casarnos,
ni Gaby ni yo creemos en el matrimonio pero sí en la familia y nosotros lo
somos.
Llevo un tiempo insistiendo con la cabezota de
Gaby en aumentar la familia, pero ella se niega. Lo pasó mal en el parto de
Ángel y no quiere volver a repetir. No falla ni un día en tomarse la píldora,
si se la escondo saca una caja de repuesto y se la toma, si la llevo de viaje
todo el día y "olvido" su bolso en casa ella compra en la farmacia
otra caja. Las dichosas cajas parece que se reproducen por docenas. ¡Malditas!
Hace poco más de un mes se me ocurrió la idea
definitiva. Ahora solo espero que dé resultado en poco tiempo y podamos tener
una mini-gaby correteando por el salón en solo unos meses.
Estoy en el despacho poniéndome al día con un
nuevo caso cuando suena mi teléfono.
Es el teléfono de casa.
-¡Papá! - Es Ángel y suena desesperado.
-¿Qué pasa campeón?
-¡Ven a casa! ¡Mamá se ha vuelto loca! ¡Más de
lo normal!
Mis alarmas se disparan y salgo volando hasta
casa. Llego y escucho los gritos desde el jardín. No es raro que Gaby grite,
pero nunca tan alarmada por lo que algo grave ha pasado para que esté así.
Corro hasta dentro de casa.
-¡Tú! - Me acusa nada más entrar.
-Es imposible que haya hecho nada, acabo de
llegar y no me ha dado tiempo de cagarla.
-¡Estoy embarazada!
¡¡PUM!! Y suelta la bomba así sin más.
-Pero... pero...
-¡Un allien! ¡Está creciendo dentro de mí un
allien desde hace dos meses!
-¿Un ET? - Pregunta Ángel emocionado - ¿Mamá
va a tener un bebe extraterrestre?
Río a carcajadas. Gaby me fulmina con la
mirada, yo me siento feliz y extasiado porque es lo que quería desde hace
tiempo y al fin se ha cumplido mi sueño. No salto de felicidad porque la mamá
está enfadada y es capaz de matarme con sus propias manos. Estoy seguro que lo
haría sin pestañear.
-Pero cariño... eso es bueno.
-Lo sé. - Admite y consigue sorprenderme. -Tarde
o temprano iba a ocurrir ¿no?
-¡Claro! ¡Un bebe! ¡Un pequeño y adorable bebe!
-Ya me lo había dicho Iris... - Dice de pronto
mi hijo mayor. Sí, Ángel es mi hijo porque así lo siento y así le digo.
-¿Qué te había dicho cariño?
-Ahora os vais a olvidar de mí porque viene un
mocoso al que le hablaréis raro.
Reímos a carcajadas. Los dos nos ponemos a su
altura y le explicamos que nada va a cambiar, y aunque en verdad con él no va a
cambiar a partir de ahora nada va a ser igual. Ni siquiera nosotros sabíamos lo
que se nos venía encima.
Los primeros meses son una pesadilla para la
"feliz" mamá. Ángel y yo intentamos que sea lo más placentero posible
para ella, pero es misión imposible. Según mi campeón no hay nada imposible
para un súper héroe, pero creerme si os digo que esta mujer sí es imposible.
Lo que menos soporta de todo el embarazo son
los kilos que ha cogido, y es que para estar embarazada de tan poco tiempo ha
cogido bastante peso. Se pasa el día comiendo, y aunque no le negamos nada la
ginecóloga le ha recomendado una dieta equilibrada, una dieta que ella se pasa
por donde el bebé va a nacer.
Hoy vamos a la primera ecografía, no puedo
evitar que se me salten las lágrimas cuando la ginecóloga nos dice que vamos a
tener dos bebes. ¡Dos! Son dos bebes de los que no hemos querido saber el sexo,
lo importante es que nazcan bien y punto.
Ángel está feliz y contento, presume
con sus compañeros de que va a tener dos hermanitos.
Gaby no hace más que echarme en cara que le
regañaba al comer, según ella no es culpa suya que tenga que alimentar a dos alliens.
Aún no me he atrevido a confesarle que yo incentivé que se quedara embarazada,
y mucho menos le he explicado la manera en que lo hice.
En el grupo de amigo la noticia ha tomado por
sorpresa, pero con mucha ilusión. Mi hermano Iván ya le ha dicho a Azul que
quiere aumentar de nuevo la familia, y aunque a Azul no le ha hecho mucha
gracia, Iris está más que encantada. Vaya marrón se le avecina a esos dos.
Estamos tumbados en nuestra cama. Gaby está
intentando dormir, pero con la barriga apenas puede moverse así que hablamos de
cosas divertidas que la hacen reír y así pueda olvidar su malestar, además
adoro escucharla reír. En las revisiones nos han dicho que todo marcha a las
mil maravillas, aún falta un mes y medio para que nazcan pero al ser dos
estamos alerta de cualquier cosa que pueda suceder, no queremos que se adelante
la fecha del nacimiento.
-¡Aarón! - Grita de pronto - Creo que he roto
aguas.
¿¿¡¡QUÉÉ!!?? Desesperado cojo corriendo las
canastas que tenemos preparadas para este momento. Estoy asustado, no me avergüenza
decirlo, y es que es demasiado pronto para que nazcan. Todo va a salir bien,
todo va a salir bien repito una y otra vez para mí mismo. Llamo a la vecina
para que se quede con Ángel, y es que aunque podría llamar a mi hermano estoy
seguro que irán al hospital en cuanto se enteren.
En veinte minutos estamos en el hospital. Ella
parece tranquila, todo lo contrario a mí que estoy histérico y con ganas de
matar a la enfermera cuando me dice que esto lleva su tiempo. Llamo a todos
para contarles la noticia y todos corren al hospital.
Estoy desesperado, hace casi una hora que se
la han llevado a monitores y aún nadie sabe decirme nada. Necesito verla, hace
rato que me he quedado sin uñas y ... ¡Quiero verla! ¡Qué alguien me diga algo
de una maldita vez!
Estamos todos reunidos, yo camino de un lado a
otro de la sala de espera cuando aparece el doctor. Nos indica que todo está
bien y va a ser parto natural. Lo acompaño a la sala de partos, mientras camino
con el doctor escucho a Mauricio decir;
-¡Ánimo valiente!
Gilipollas.
La veo. Está sudando, las gotas de sudor
corren por su frente y chilla del dolor. En cuanto me ve comienza a gritar:
-¡TÚÚÚ! ¡Ven aquí! - Me acerco con cautela-
¡Tú eres el que me has hecho esto!
-Pero... cariño...
-¡Una mierda! ¡Duele mucho! ¡No me vuelves a
tocar en tu vida! ¡¿Me escuchas?! ¡¡Jamás!!
-Pero…
-¡Qué te calles! ¡¡Ahh! ¡Acércate y dame la
mano!
Gaby puja una y otra vez. Aprieta mi mano con
fuerza, creo que me la va a romper pero no importa. Aquí estoy con ella. Me
preocupo cuando el médico manda llamar un cardiólogo, pero al momento me olvido
cuando mi valiente chica aprieta mi mano haciéndome volver a la realidad del
dolor que siento.
Finalmente, tras más de veinte apretones de
mano nace el primero de nuestros bebes, una nena. Una hermosa niña, una lágrima
resbala por mi mejilla cuando la enfermera la coloca en mis brazos envuelta en
una manta. Está llena de flujo blanco y sangre, no me importa porque es la niña
más hermosa que he visto en mi vida.
La acerco a Gaby que la besa con amor mientras
llora igual que yo. La enfermera la coge para revisarla y en ese momento los
dolores regresan de nuevo a Gaby. Tan solo seis minutos después nace otra
hermosa niña. Dos niñas. Comienzo a llorar como un tonto sin poder evitarlo.
Coloco a la niña en los brazos de su madre,
está igual de emocionada que yo o más.
-Gracias mi amor. Es lo mejor que me ha
ocurrido en la vida, tú eres lo mejor que me ha ocurrido en toda mi vida. – Le
digo llenándole la cara de besos.
-¡¡Aaaaahhhh!!! - Grita mi chica de repente.
-Me lo temía. - Dice el médico.
-¿Qué ocurre? - Pregunto acojonado. -¿¡Qué
pasa!? ¡Estoy aquí Gaby, aquí contigo!
¿Qué está mal? ¿Cariño, Gaby, qué te
pasa? ¡Háblame!
-¡¡¡Aaaaahhhh!!! - Vuelva a gritar Gaby.
-Hay un tercer bebé. – Dice el médico
dejándonos atónitos.
Gaby y yo nos miramos, una mezcla de
felicidad, miedo y asombro se refleja en ambos. No suelto su mano, enlazo mis
dedos.
-¿Trillizos? - Pregunta ella con la
respiración cortada.
-Eso parece. – Confirma el doctor.
-Mi vida, un último esfuerzo.
Ella asiente. Y al sentir la contracción puja
haciendo que nueve minutos después de nuestra segunda hija nazca el tercer
bebé. Un niño.
Gaby está rendida y tras darle un dulce beso a
nuestro hijo se duerme feliz con una sonrisa en su cara. Le pido al médico que
no diga nada a los que esperan fuera, que simplemente diga que todo ha salido
bien. Quiero que les demos una sorpresa cuando mi chica despierte y nuestro
hijo mayor esté aquí, él debe ser el primero en enterarse de la noticia.
Mi hermano trae a Ángel al hospital, les he
explicado que él debe ser el primero en conocer a los bebes y ninguno de ellos
se opone. Además, que se aguanten, yo soy el papá y yo decido. Por supuesto
nadie sabe nada de los trillizos.
Ángel estalla de felicidad al enterarse. Está
llenando a los tres bebes de besos cuando por fin Gaby despierta está
pletórica, y yo aún más al verla a ella. Nos cuesta comprender por qué han sido
tres bebés, ninguno de los dos tiene antecedentes de trillizos en su familia.
Creo que es hora de contar la verdad, no me queda de otra que confiesar lo que
hice; cambié la píldora anticonceptiva de Gaby por pastillas de fertilidad.
Ella se tomaba esas píldoras a diario y eso hizo que la fecundación fuese mucho
más efectiva.
-¡Y tanto más efectiva! - Exclamó ella al
enterarse.
Para mi sorpresa no se enfada al enterarse. Al
contrario, está feliz de que hayamos tenido a Sarah, Helena y Adam. Y yo estoy
que no cojo en mí mismo de felicidad. Nunca pensé ser tan feliz, y ahora sé que
esto es una realidad.
Todos se quedan maravillados cuando ven a los
tres bebes, Mauricio tarda unos minutos en entender que no es ninguna broma. Mi
hermano mira a Azul sonriendo, todos estallamos en carcajadas cuando vemos la
cara de corderito degollado que pone cuando coge a uno de mis hijos y se acerca
a su esposa.
Al principio lo pasamos un poco mal cuando nos
dicen que los bebes deben permanecer unos días en las incubadoras. Nuestro hijo
mayor no comprende por qué no podemos irnos a casa con los bebes y yo no sé
cómo hacerle entender. Es desesperante acurrucar a mi chica todas las noches
mientras llora desconsolada de no tener aquí a nuestros bebes.
Son dos meses duros hasta que por fin podemos
traerlos a casa. El día llega y hasta preparamos una pequeña fiesta con todos
nuestros seres queridos.
Tres meses después de traer a los niños a casa
estamos sentados en el salón de casa.
Yo cargo a Sarah mientras le doy su
biberón, es la más comilona de todas y la que más se parece a mí. Gaby tiene a
Helena a la que le está dando el pecho, mi pequeño ángel que tiene el mismo
carácter que su madre. Y Ángel sostiene a Adam que está riendo con las cosas
que su hermano mayor le dice, aunque mi campeón adora a sus tres hermanos
siente debilidad por el chico. Según él dice menos mal que nació un niño,
porque así igualamos la cantidad de chicos y chicas en la casa ya que si no
serían más chicas y se llenaría la casa de pintauñas y revistas de ropa.
Con Gaby todo marcha bien, cada vez mejor. No
dejamos de discutir, pero no la amaría de otra manera. Seguimos sin poder
quitarnos las manos de encima, si ella se enfada y chilla yo me encargo de
callarla. No imagino levantarme un día y que ella no esté a mi lado pero lo
mejor de todo es que sé que eso no va a ocurrir, me ama tanto como yo a ella.
Esta es mi vida, una vida que no cambiaría por
nada del mundo. Nunca creí en las familias, pensé que eran idioteces que la
gente inventaba para justificar que eran felices. No sabría vivir sin esto, sin
mi familia. Ahora sé que realmente soy feliz.
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TODOS LOS DERECHOS DE AUTOR ME PERTENECEN.
HISTORIA REGISTRADA EN SAFE CREATIVE CON EL NUMERO DE REGISTRO 1311139271063
EL PLAGIO ES UN DELITO... NO LO COMETAS.


MIERDA, MIERDA!!!
ResponderEliminarHOY NO PUEDE SER MEJOR EL DIA!!!
HE LLORADO A MARES Y HE REIDO FULL!!!
LA VERDAD ES QUE TE TUVE MIEDO ALPRINCIPIO, PERO NO TENGO PALABRAS!!!
JELLY UNA VES MAS ME ENAMORADO DE NUESTROS SUPER HEROE!!!
TE ADORO MI PELIRROJA!!!
mi dios este hombre esta mas loco que una cabra y es perfecto para gaby jajajajja
ResponderEliminartrillizos wou pero haci como siguen pues seguro podran traer mas bebes jajajaj me encanto saber de ellos besos un hermoso capitulo
jajaja. la madre que lo trajo cambiar los anticonceptivos por pastillas de fertilidad... que fuerte. Me ha encantado, ha sido precioso.
ResponderEliminarJelly sigue y no pares esto esta muy muy bueno. Muchas gracias por todo tu tiempo y por hacerme participe. Gracias de corazón. Muakssss
ResponderEliminarMe ha encantado la historia de Aron es increíblemente hermosa dios es que me gustado mucho éxitos me has dejado sin palabras y creo que ya eso es mucho que decir de mi...
ResponderEliminarMe encanta, Aaron en la bomba, cambiar pastillas anticonceptivas por pastillas de fertilidad solo para dejar a la loca de su chica embarazada, ale que se las apañen con tres. Me gusta mucho este capítulo de Aaron.
ResponderEliminarAWWWW K BELLO RELATO!!! ME GUSTO MUCHO!! A LA ESPERA DE LOS OTROS!!
ResponderEliminarJellyyy me encanto esta historia, estuvo muy bonita y esa Gaby tiene mucho caracter. Gracias por esta pequena historia
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