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viernes, 13 de junio de 2014

Mauricio


Antes que nada quiero darle las gracias a mi gran apoyo y amiga por acceder a escribir este relato del que paso después de Azul, con nuestros super héroes.
MUCHAS GRACIAS "Anónima Sexy" 
(si así quiso llamarse) 

Ahora si sin mas preámbulos aquí la historia de Mauricio - Totó.

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                         Mi Perfecta Vida… Imperfecta 
                “Mauricio - Totó” 

Solo han pasado unos meses desde la boda de mi hermana Azul. Letty y yo vivimos en el antiguo apartamento de Iván desde entonces, fue un gran gesto de su parte  regalarnos este apartamento. Estamos muy contentos de vivir aquí. Tenemos muchas peleas porque soy muy desordenado, pero también tenemos grandes reconciliaciones. ¡Oh sí! ¡Muy grandes y buenas reconciliaciones!

Letty se ha graduado hoy en la universidad, ha terminado de estudiar leyes este semestre. Ahora es toda una abogada, una sexy y caliente abogada. Estamos en un restaurante, para celebrar su graduación la he convencido para salir a cenar, solos. Esta noche la quiero solo para mí.

El lugar es acogedor y elegante, la noche está siendo agradable. La gente empieza a marcharse, no tenemos prisa por irnos. 

Comenzamos a hablar de cómo nos ha ido la semana, a ella le ha ido realmente bien, a mí me ha ido fatal pero no le digo nada porque no me apetece dar explicaciones y mucho menos amargarle la noche a ella. Ahora estando con ella estoy bien, demasiado bien.

Llegamos al postre, quiero que ella sea mi postre pero ella pide fresas con nata. Llega y comienza a disfrutar de lo que ha pedido. 

Comienzo a notar que mi entrepierna despierta cuando veo que su labio se mancha de nata, intenta sacar un espejo del bolso pero se lo impido.

 Limpio su labio rozando mis dedos en su labio, la provoco. 

Continúo hablando cuando veo que coge una fresa con los dedos, sonríe mientras la mezcla con la nata y la mordisquea poco a poco. 

Mi erección es ahora más grande, no quiero que pare.

Coge otra fresa, la mezcla con mucha nata y la acerca a mi boca. 

No sé si por la sorpresa de lo que hace o por qué me gusta que me dé así de comer,  pero que digo ¡Por las dos cosas! Abro la boca y aprieto los dientes hasta morder la fruta y partirla en dos.

La otra mitad queda en  la mano de ella, la acerca ahora a su boca y la lame muy despacio para que yo la vea, estudio cada movimiento que hace, me estoy calentando y sé que ella también.

A propósito toco con mi pie su pierna, la aparta al momento. Ahora estamos callados.

-¿Por qué te apartas? – Pregunto ofendido.

-Estamos en un restaurante.

-Eso lo soluciono yo al momento.

Sin explicar nada pago la cuenta, le traigo la chaqueta y nos encaminamos a la puerta de salida. ¡Mierda! Está lloviendo a cántaros y hace frío.

Hemos aparcado el coche un poco lejos. Sin avisarla cojo a Letty de las piernas y la levanto. Da un grito de sorpresa y yo sonrío, la cargo en mis brazos y vamos hasta el coche sin para de reír, corro pero aun así estamos empapados. Me da igual la lluvia, el agua se desliza por su canalillo y no dejo de prestarle atención a eso, disfruto el momento.

Llegamos al coche, abro la puerta trasera y la siento en el asiento, apoyo mi mano en su rodilla y la subo poco a poco, muy despacio. 

Su vestido está pegado a su cuerpo, está todo mojado. El vestido, ella y yo, estamos excitados y a los dos nos gusta este peligroso juego.

Nos seducimos, nos provocamos, nos excitamos y ponemos reglas a este juego. Ahora es ella quien toma la iniciativa. Me tira encima de ella, pega su cuerpo al mío y comienza a tocar mi miembro por encima del pantalón. Estoy duro, quiero sexo, sexo del que nos gusta. Nos besamos mientras continúa con este excitante juego. 

Me tiene a cien cuando de repente se separa de mí y agarra mi camisa. Que no pare ¿Por qué para?

-¿Me deseas?

-¿Lo dudas?- Digo con voz ronca.

-Ajá. ¿Crees que yo te deseo?

-Eso espero. Me tienes que me subo por las paredes desde que me has rechazado ahí dentro.

-No te he rechazado. No quería dar un espectáculo.

-Me has rechazado. Eso es un reto para mí, y me ponen los retos. Esta noche vas a ser mi reto.

Me acerco a su cuerpo y la beso, desesperado y excitado, tanto que creo que los botones de mi pantalón van a salir volando en cualquier momento. Mi mano la busca por debajo de su vestido. 

Me encanta tocarla, notar su humedad cada vez que entra y salen mis dedos de su interior. Me detiene. Su respiración se acelera, ella sola sube su vestido hasta su cintura, baja sus braguitas y comienza a acariciar sus pliegues, quiero beber de ella, sujeto su cara y la beso. Estoy a mil por hora. Beso sus labios como si fueran míos, primero despacio y cuando escucho sus gemidos subo la intensidad, comienzo a lamer su piel.

Casi me caigo del asiento cuando se sienta a horcajadas sobre mí, apoya mis muñecas en el asiento y usa el cinturón de seguridad para atar mis muñecas. Mierda. No puedo aguantar más. Muevo la cabeza de un lado a otro sorprendido por lo que hace, sabe excitarme. Me muerde el labio inferior, rodea mi cuello y noto su frío sudor que avanza por su piel.

-¿Me vas a follar aquí? – Pregunto ansioso.

-Que no te quepa duda de eso.

Comienza a trepar por mi cuerpo, su cara delante de la mía, me besa.  Busco más contacto pero ella se retira.
-¿Vas a hacerme sufrir?
-Vas a comprobar lo que es una mujer de verdad. Yo soy la que dicedónde, cómo y cuándo.
-¿Eres suficiente mujer para mí? – Pregunto con tono jocoso.
-¿Tú sabes follar como un auténtico hombre?
-Mejor te lo demuestro. Pero así no puedo. – Digo refiriéndome a que mis manos están atadas.
Niega con la cabeza. No tiene intención de soltarme.
-Me estas provocando – vuelvo a decir- ¿Lo sabes verdad?
-¿Yo? Que va.
-Te gusta jugar. –No es una pregunta. Esta mujer sabe cómo encenderme.
-Igual que a ti. – Dice la mujer que está a punto de hacer que explote.

Ella continúa a horcajadas sobre mí y de pronto hunde mi miembro en ella. Suelto un quejido por la sorpresa. Comienza a moverse cada vez más rápido hasta que le deseo tanto que muevo mis caderas para ir al encuentro de sus movimientos, me muevo al mismo ritmo que ella sube y baja.
Esto tan duro, tan caliente, tan… la deseo, la deseo tanto que sentir que estoy dentro de ella, entrando y saliendo una y otra vez hace que me corra junto a ella, a la vez. Un gemido escapa de su garganta y yo muerdo su cuello. La amo.Desata mis manos y se retumba encima de mí.
-Te quiero.
-Te quiero.

***************

Ha llegado el día, hoy es el día de que voy a casarme con Letty. Es un día alegre, todos están aquí para acompañarnos y yo estoy feliz de tenerlos a todos aquí a mi lado. El día ha amanecido despejado, mi futura esposa temía que lloviera ya que las predicciones no eran muy favorables pero no, no puede llover el día que al fin va a convertirse en mi esposa. Hemos elegido un caserío a las afueras para este gran día.

Letty ahora es una abogada de éxito que trabaja en el buffet. Los casos los lleva conjunto con Aarón, cabrón con suerte. Mira que insistí una y otra y otra y otra vez en que trabajara a mi lado, pero mi futura señora insiste en separar lo personal de lo profesional.

¡Qué gilipollez! ¡Cómo si eso importara! Si me paso el día 
buscándola como un idiota por toda la oficina para poder rozarla, poder tocarla y la única vez que se dejó, poder hacerlo como dos animales en celo.

Sonrío pensando en ese día, algo en mi pantalón comienza a despertarse. ¡Mierda! ¡Piensa en otra cosa idiota!

La marcha nupcial comienza a sonar. Los invitados están colocados en sus sillas de maderas adornadas con un gran lazo blanco, ese lazo en el que Gaby, Azul y Letty tardaron horas en decidir el color ¿Y para qué? ¡Para al final elegirlo blanco!

Entonces la veo. Camina del brazo de su hermano, mi futura esposa está espectacular. He dejado de respirar al verla, ni el jardín que está decorado de manera impresionante está tan bonito como ella. Ni puedo ni quiero apartar la mirada de ella.

Llega a mi lado, su rostro está nervioso cuando mi cuñado deja la mano de ella sobre la mía. Está temblando.

-Cuídala o te las veras conmigo. – Dice sin bromear.

-Si me lo pides así por las buenas… pues sí.

La ceremonia comienza. Al fondo se escucha el llanto de los trillizos de Aarón y Gaby, pobres… cuando uno llora los otros dos se le unen a coro. Iris se coloca a mi lado cuando queda poco para recibir los anillos.

Pongo toda mi atención cuando el sacerdote comienza a decir:

-Si hay alguien que se oponga a este matrimonio que hable ahora o calle para…

-¡Yo! – Exclama una voz femenina – Creo que la novia debería contar su secretito a su futuro marido ¿No crees querida?

Todos los presentes murmullan. Me rodeo para matar a quien haya dicho eso, como se atreven a…

¡Samantha! ¿Qué diablos hace ella aquí?

Todo se vuelve un caos. Iván va sobre Samantha y la saca del lugar, y Letty… mi Letty comienza a llorar. ¡Joder, no entiendo nada! ¿¡Qué ocurre!?

-No puedo hacerlo Mauricio. – Dice sin dejar de llorar. – No puedo. No puedo.

-¿Qué no puedes qué? Letty, mírame.

Ni puto caso, como si le hablara a la pared.

-¡Letty! ¿Qué pasa? Hasta ayer estabas muy contenta ¿Qué ha pasado las últimas horas?

-¡Solo sé que ya no hay boda!

Mi mundo se viene abajo. Ya. No. Hay. Boda. Ya tampoco tengo vida.

Caigo de bruces al suelo, Iván regresa de sacar a la arpía que acaba de arruinar mi boda y yo… yo ya no soy nada sin ella. No soy capaz de moverme, Letty sale corriendo del jardín. Azul y Gaby intentan seguirla pero ella les grita que quiere estar sola. Nadie puede creer nada, aguanto los zarandeos de mi ex cuñado que cree que yo tengo toda la culpa.

¡¡Culpa de qué!! ¡¡Acaban de dejarme plantado en el altar y encima tengo yo la culpa!! ¡¡Maldita vida!! ¡¡Maldita suerte!! ¡¡Maldita Samantha!!

No entiendo que ha podido ocurrir, éramos felices, lo teníamos todo ¡¡Todo!! Y ahora no tengo nada… Bueno sí, ganas de morirme en este instante. Como un zombie salgo del lugar, voy a pasar el resto del día en cualquier bar de mala muerte emborrachándome hasta perder el sentido. Y eso hago.

Las semanas pasan y no hago otra cosa que beber y llorar. Sí, llorar como un gilipollas al que han dejado plantado ya que al fin y al cabo es lo que soy. Todos han intentado ponerse en contacto conmigo pero no quiero hablar con nadie, no voy a trabajar, no estoy para nadie. Solo hay una persona que podría ayudarme, pero por más que la llamo y por más que intento verla no lo consigo. Letty no quiere saber nada de mí. ¡Joder pero por qué!

Estoy en un motel, la botella de vodka en mi mano a medio beber y dos más tiradas por el suelo, son las de noches anteriores. Desde el día de la boda no he vuelto al apartamento, sé que mi… sé que Letty recogió sus cosas y se largó, no soportaría estar en ese lugar sin que ella me esté esperando.

Dos días después llaman a la puerta de este asqueroso motel.

-¡Lárgate quien quiera que seas!

-Tito Mau, soy Iris.

Mi princesa está aquí.

Abro la puerta, ahí están Iris y Ángel. Me explican que se han escapado de Javier que les cuidaba  y han venido hasta aquí en taxi, han gastado sus ahorros de “toda su vida” para llegar a verme. No  puedo permitir que me vean en estas condiciones, voy al baño y arreglo un poco mi aspecto, después nos vamos al McDonald a comer un helado.

-Spiderman yo sé porque la tía Letty se ha ido. – Dice mi princesa con voz alegre, pero yo no tengo motivos para estar alegre.

-Mi niña, eso son cosas de mayores.

-¡Cállate y escúchala! – Exclama Ángel.

-¿Ves que bien educado lo tengo? – Dice con soberbia Iris. Esta niña se las trae – La tía se ha ido porque no puede tener hijos, se lo dijo la médica de los bebes.

Mi mundo se derrumba por segunda vez en semanas. Iris no puede saber de qué está hablando, como puede saber ella eso si solo es una niña.

-¿Te preguntas cómo lo sé? – Asiento sorprendido – Pues porque aquí mi ayudante y yo llevamos muchos días espiando  a nuestras mamás hasta que las hemos escuchado decir eso.

-Sabes que espiar no está bien ¿Verdad?

-¡Depende!  - Abro los ojos, de nuevo sorprendido por sus palabras – Voy a trabajar espiando, así que sí está bien. ¡Voy a ser detectiva!

-Se dice detective. – la corrijo y río a carcajadas por primera vez en semanas.

-Soy una niña, entonces es detectiva.

Ni me molesto en sacarla de su error. Llamo un taxi y dejo a los niños en casa de Azul e Iván, Javier estaba buscándolos como un loco por todo el vecindario. Ha llegado el momento de recuperar al amor de mi vida.

No me importa si no podemos tener hijos, no me importa nada si estoy al lado de ella. Eso es lo único que quiero y deseo con toda mi fuerza. Mis planes fallan estrepitosamente, consigo ver a Letty sí, pero no quiere volver conmigo. Según dice ella sería muy egoísta regresar a mi lado, sabe cuanto me gustan los niños y que ella no puede dármelos. Samantha era la ayudante de su ginecóloga, consiguió acceder a los informes de ella y por eso apareció en la boda. Me da igual todo, solo quiero que Letty vuelva a estar a mi lado pero no quiere.  ¡Joder! ¡Maldita cabezota!

Tengo que hacer algo radical para recuperarla.

Gasto mucho, pero mucho, dinero en conseguir llevar a cabo mi plan. Pasan dos meses más, no puedo callar por más tiempo y además necesito ayuda. Azul y Gaby lloran al enterarse de lo que voy a hacer, vaya par de peliculeras. Aarón, Iván y Javier insisten en la ilegalidad que estoy a punto de cometer. ¡Cómo si no lo supiera! ¡Todo merecerá la pena si esto sale bien!

Esos dos meses han pasado y no hay día que no vaya a ver a Letty, negativa tras negativa yo sigo insistiendo. He tenido la esperanza de que en algún momento se derrumbara y volviese a mi lado, que iluso soy. Ella es una mujer de palabra y si dice no, es no. Ni flores, ni bombones, ni serenatas… ninguna mierda de esas funciona con ella.

Ha llegado el día, al fin tengo en mi poder el papel que me va a servir para recuperarla. Estoy nervioso. ¡Mierda! Ni el día de nuestra fallida boda estaba tan nervioso.

Estoy en la puerta del buffet donde trabajamos, aunque yo llevo tres meses sin aparecer por aquí. Sé que ella va a salir en cualquier momento. Camino de un lado a otro, temo que en cualquier momento el suelo ceda ante mis pies y caer al abismo, aunque peor de lo que estoy ya no puedo estar.

En mis manos está el papel, mis manos sudan. Sacudo mis manos y entonces la veo, ahí sale. Voy hasta ella, resopla al verme.

-Mauricio, ya te he dicho que hagas lo que hagas no vas a hacerme cambiar de opinión. No vamos a volver a estar juntos.

-Déjame hablar.

-Es inútil…

-Eres mía. Mi chica, mi amor, mi vida, mi Letty, la mujer con la que quiero pasar el resto de mi vida.

Hinco mi rodilla en el suelo.

-Letty ¿Quieres casarte conmigo?

-No. – Dice muy segura –Ya te lo he dicho, nada de lo que...

-Me temía esa respuesta, pero sabes que soy hombre de recursos.

Me levanto, muestro el papel hacia delante para que quede a la altura de sus ojos. Lo coge y lo mira con detenimiento. Está confundida.

-¿Qué es esto?

-Te presento a nuestro bebé. – Digo mientras ella continúa mirando la ecografía que acabo de entregarle.

-¡¡Qué dices!! Yo no puedo tener hijos, ya lo sabes. Me parece una broma muy cruel.

-¡No es ninguna broma!

Le explico a Letty todo el plan que he llevado a cabo estos dos meses. Su ginecóloga me explicó que ella no puede albergar en su interior un bebé, ya que no es capaz de retener la placenta y eso provocaría un aborto involuntario. Pero sus óvulos sí que son fértiles. Me costó mucho dinero y paciencia convencer a su ginecóloga para que le extrajera un óvulo para fecundarlos con mi esperma, así formaríamos a nuestro bebe que un vientre de alquiler gestaría. Ella no puede gestarlo y para eso he contratado ese vientre y desde hace dos meses está albergando a nuestra hija o hijo.

Gaby y Azul empezaron a insistir en hacerse una revisión ginecológica las tres, así fue como conseguimos que Letty fuese a la consulta para extraerle su óvulo aunque ella pensara que era una revisión de rutina.

Sé que todo lo que hice es ilegal, no tenía el consentimiento expreso de ella y si quiere puede mandarme preso, pero todo merece la pena por ver la cara que tiene en este momento.

Sus ojos se iluminan, su rostro vuelve a coger color y yo vuelvo a sonreír. Amo verla feliz. Antes de que vuelva a hablar, le quito la ecografía de sus manos, vuelvo a hincar la rodilla en el suelo y mostrándola digo:

-¿Quieres casarte con nosotros?

-¡Sí, sí, sí, sí! ¡¡Te amo!! ¡¡Te amo!! ¡¡Eres lo mejor que me ha pasado en la vida!!

Nos besamos como si no hubiese mañana, nuestras lenguas se enlazan en un rítmico baile que hace que todo vuelva a la normalidad. Ella está de vuelta junto a mí.

Ha pasado un año desde que Letty accedió a casarse conmigo. Si por mí hubiese sido nos hubiésemos casado ese mismo día, pero ella quería esperar a que tuviésemos a nuestro bebé con nosotros, en el fondo la comprendo porque es como si así supiésemos que todo es aún más real.

Desde hace solo unos meses está a nuestro lado, un niño llamado Iker, su madre no quería que se llamase así pero yo insistí en que llevara ese nombre y al final con una sesión grandiosa de sexo pude convencerla. Somos felices juntos, los tres formamos una familia perfecta y es que aunque ella no ha gestado el bebé, es su madre biológica y como suelen decir en las novelas esas que a ella tanto le gustan; madre no es quien pare sino quien cría.

Esta vez ella me ha sorprendido, hoy nos casamos. No sé cuándo ni cómo lo ha preparado todo, pero aquí estamos en la playa, nuestra familia y amigos más cercanos nos acompañan en este día. 
Todos estamos vestidos de blanco y descalzos sobre la cálida arena. No puedo evitar reír cuando miro hacia atrás y veo el “detalle” que tiene puesto cada invitado mayor de 6 años. Un trozo de adhesivo gris tapa su boca, según Letty no quiere que esta vez nada ni nadie se interponga entre nosotros.

Ella está preciosa, su vestido blando con encaje marca su figura que me tiene loco, pienso quitarle todo, arrancarlo de su cuerpo sin contemplación una vez que estemos casados y en la intimitad.  

La ceremonia comienza solo interrumpida por las olas rompiendo en la orilla, sobre nosotros un arco decorado con rosas blancas, un sacerdote vestido con su habitual atuendo, los niños corren por la playa y el sol comienza a ponerse en el horizonte.

Todo parece tan cursi, pero todo es tan perfecto. Tanto como ella, mi Letty. Al fin llega el momento, este es nuestro momento. El sacerdote le pregunta a ella:

-¿Quieres tomar a Mauricio como esposo? ¿Prometes serle fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?

-Sí, quiero.

Una ola rompe en nuestros pies en el mismo momento en que pronuncia esas dos palabras que hacen que mi mundo vuelva a girar. Ahora es mi turno. El sacerdote se gira hacia mí y pregunta:

-¿Quieres tomar a Letticia como esposa? ¿Prometes serle fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, amarla y respetarla todos los días de tu vida?

No contesto. Me detengo, me giro hacia la salida y comienzo a andar. Me alejo de Letty, paso a paso me voy separando de ella. 

Todos me miran asombrados sin saber qué diablos estoy haciendo, yo sí lo sé. No pueden hablar porque sus bocas están selladas por ese adhesivo que les puso la novia, todo esto es tan cómico. De pronto escucho la voz enfurecida de Letty exclamar:

-¡Pero dónde vas!

Me acerco a mi hermana, ella sostiene a Iker que mueve sus bracitos en mi dirección al verme. Cojo a nuestro hijo, le doy un beso y él sonríe feliz, regreso al lugar donde estaba, al lado de mi futura esposa, para continuar con lo que habíamos dejado a medias.

-Padre, ¿Puede repetir la pregunta? – Digo, mirando a Letty a los ojos. Esos ojos por los que una fina lágrima sale y resbala por su mejilla.

-¿Quieres tomar a Letticia como esposa? ¿Prometes serle fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, amarla y respetarla todos los días de tu vida?

-Sí, queremos.

Iker suelta un ruidito muy gracioso, él también acepta pasar el resto de su vida con nosotros. Cómo si le quedase otro remedio.

-Yo os declaro, marido y mujer.

Letty le da un tierno beso en la frente a nuestro hijo, después sella nuestra unión haciendo que nuestros labios se unan, ahora como marido y mujer. Ahora sí, al fin juntos y para siempre. 


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TODOS LOS DERECHOS DE AUTOR ME PERTENECEN. 

HISTORIA REGISTRADA EN SAFE CREATIVE CON EL NUMERO DE REGISTRO 1311139271063 

EL PLAGIO ES UN DELITO... NO LO COMETAS.

5 comentarios:

  1. Que susto cuando Samantha ha aparecido en la boda y ha dicho yo, la hija de puta que mal me lo ha hecho pasar. Pero todo ha sido un amor arriesgándose tanto, el amor nos lleva a cometer locuras pero esta ha sido una dulce locura ahora a vivir como una familia y en agitó o dos un hermanito para Idea.

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  2. Toto no puede ser mas lindo creo que un hombre debe estar loco de amor para hacer una locura haci que hermoso final lo ame

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  3. Noooooooooooooo realmente porque haces sufrir a mi toto amado dios mio es que no puedo de verdad te pasas aunque al final quedaron juntos pero igual era necesario hacerlo sufrir y esa samantha la sigo odiando todos los días de mi vida realmente no se resigna es una.... excelente cap exitos....

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  4. ohhh a sido precioso. No puedo decirte mas. Me ha encantado. Eso si... pobrecito, yo de el habría cogido a la tal Samantha del cuello, que inoportuna.

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  5. Jelly que susto me has dado con la piruja de Samantha. Maldita!!! Ahora son felices!! Que bello gesto el de toto. Me encanto

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