Antes que nada quiero darle las gracias a mi gran apoyo y amiga por acceder a escribir este relato del que paso después de Azul, con nuestros super héroes.
MUCHAS GRACIAS "Anónima Sexy"
(si así quiso llamarse)
Ahora si sin mas preámbulos aquí la historia de Mauricio - Totó.
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Mi Perfecta Vida… Imperfecta
“Mauricio - Totó”
Solo han pasado
unos meses desde la boda de mi hermana Azul. Letty y yo vivimos en el antiguo
apartamento de Iván desde entonces, fue un gran gesto de su parte regalarnos este apartamento. Estamos muy contentos
de vivir aquí. Tenemos muchas peleas porque soy muy desordenado, pero también
tenemos grandes reconciliaciones. ¡Oh sí! ¡Muy grandes y buenas
reconciliaciones!
Letty se ha
graduado hoy en la universidad, ha terminado de estudiar leyes este semestre.
Ahora es toda una abogada, una sexy y caliente abogada. Estamos en un
restaurante, para celebrar su graduación la he convencido para salir a cenar,
solos. Esta noche la quiero solo para mí.
El lugar es
acogedor y elegante, la noche está siendo agradable. La gente empieza a
marcharse, no tenemos prisa por irnos.
Comenzamos a hablar de cómo nos ha ido
la semana, a ella le ha ido realmente bien, a mí me ha ido fatal pero no le
digo nada porque no me apetece dar explicaciones y mucho menos amargarle la noche
a ella. Ahora estando con ella estoy bien, demasiado bien.
Llegamos al
postre, quiero que ella sea mi postre pero ella pide fresas con nata. Llega y
comienza a disfrutar de lo que ha pedido.
Comienzo a notar que mi entrepierna
despierta cuando veo que su labio se mancha de nata, intenta sacar un espejo
del bolso pero se lo impido.
Limpio su labio rozando mis dedos en su labio,
la provoco.
Continúo hablando cuando veo que coge una fresa con los dedos,
sonríe mientras la mezcla con la nata y la mordisquea poco a poco.
Mi erección
es ahora más grande, no quiero que pare.
Coge otra fresa,
la mezcla con mucha nata y la acerca a mi boca.
No sé si por la sorpresa de lo
que hace o por qué me gusta que me dé así de comer, pero que digo ¡Por las dos cosas! Abro la
boca y aprieto los dientes hasta morder la fruta y partirla en dos.
La otra mitad
queda en la mano de ella, la acerca
ahora a su boca y la lame muy despacio para que yo la vea, estudio cada
movimiento que hace, me estoy calentando y sé que ella también.
A propósito toco
con mi pie su pierna, la aparta al momento. Ahora estamos callados.
-¿Por qué te
apartas? – Pregunto ofendido.
-Estamos en un
restaurante.
-Eso lo soluciono
yo al momento.
Sin explicar nada
pago la cuenta, le traigo la chaqueta y nos encaminamos a la puerta de salida.
¡Mierda! Está lloviendo a cántaros y hace frío.
Hemos aparcado el
coche un poco lejos. Sin avisarla cojo a Letty de las piernas y la levanto. Da
un grito de sorpresa y yo sonrío, la cargo en mis brazos y vamos hasta el coche
sin para de reír, corro pero aun así estamos empapados. Me da igual la lluvia,
el agua se desliza por su canalillo y no dejo de prestarle atención a eso,
disfruto el momento.
Llegamos al
coche, abro la puerta trasera y la siento en el asiento, apoyo mi mano en su
rodilla y la subo poco a poco, muy despacio.
Su vestido está pegado a su
cuerpo, está todo mojado. El vestido, ella y yo, estamos excitados y a los dos
nos gusta este peligroso juego.
Nos seducimos,
nos provocamos, nos excitamos y ponemos reglas a este juego. Ahora es ella
quien toma la iniciativa. Me tira encima de ella, pega su cuerpo al mío y
comienza a tocar mi miembro por encima del pantalón. Estoy duro, quiero sexo,
sexo del que nos gusta. Nos besamos mientras continúa con este excitante juego.
Me tiene a cien cuando de repente se separa de mí y agarra mi camisa. Que no
pare ¿Por qué para?
-¿Me deseas?
-¿Lo dudas?- Digo
con voz ronca.
-Ajá.
¿Crees que yo te deseo?
-Eso
espero. Me tienes que me subo por las paredes desde que me has rechazado ahí
dentro.
-No
te he rechazado. No quería dar un espectáculo.
-Me
has rechazado. Eso es un reto para mí, y me ponen los retos. Esta noche vas a
ser mi reto.
Me acerco a su cuerpo
y la beso, desesperado y excitado, tanto que creo que los botones de mi
pantalón van a salir volando en cualquier momento. Mi mano la busca por debajo
de su vestido.
Me encanta tocarla, notar su humedad cada vez que entra y salen
mis dedos de su interior. Me detiene. Su respiración se acelera, ella sola sube
su vestido hasta su cintura, baja sus braguitas y comienza a acariciar sus
pliegues, quiero beber de ella, sujeto su cara y la beso. Estoy a mil por hora.
Beso sus labios como si fueran míos, primero despacio y cuando escucho sus
gemidos subo la intensidad, comienzo a lamer su piel.
Casi me caigo del
asiento cuando se sienta a horcajadas sobre mí, apoya mis muñecas en el asiento
y usa el cinturón de seguridad para atar mis muñecas. Mierda. No puedo aguantar
más. Muevo la cabeza de un lado a otro sorprendido por lo que hace, sabe
excitarme. Me muerde el labio inferior, rodea mi cuello y noto su frío sudor que
avanza por su piel.
-¿Me vas a follar
aquí? – Pregunto ansioso.
-Que no te quepa
duda de eso.
Comienza
a trepar por mi cuerpo, su cara delante de la mía, me besa. Busco más contacto pero ella se retira.
-¿Vas
a hacerme sufrir?
-Vas
a comprobar lo que es una mujer de verdad. Yo soy la que dicedónde, cómo y
cuándo.
-¿Eres
suficiente mujer para mí? – Pregunto con tono jocoso.
-¿Tú
sabes follar como un auténtico hombre?
-Mejor
te lo demuestro. Pero así no puedo. – Digo refiriéndome a que mis manos están
atadas.
Niega
con la cabeza. No tiene intención de soltarme.
-Me
estas provocando – vuelvo a decir- ¿Lo sabes verdad?
-¿Yo?
Que va.
-Te
gusta jugar. –No es una pregunta. Esta mujer sabe cómo encenderme.
-Igual
que a ti. – Dice la mujer que está a punto de hacer que explote.
Ella
continúa a horcajadas sobre mí y de pronto hunde mi miembro en ella. Suelto un
quejido por la sorpresa. Comienza a moverse cada vez más rápido hasta que le
deseo tanto que muevo mis caderas para ir al encuentro de sus movimientos, me
muevo al mismo ritmo que ella sube y baja.
Esto
tan duro, tan caliente, tan… la deseo, la deseo tanto que sentir que estoy
dentro de ella, entrando y saliendo una y otra vez hace que me corra junto a
ella, a la vez. Un gemido escapa de su garganta y yo muerdo su cuello. La amo.Desata
mis manos y se retumba encima de mí.
-Te
quiero.
-Te
quiero.
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Ha llegado el
día, hoy es el día de que voy a casarme con Letty. Es un día alegre, todos
están aquí para acompañarnos y yo estoy feliz de tenerlos a todos aquí a mi
lado. El día ha amanecido despejado, mi futura esposa temía que lloviera ya que
las predicciones no eran muy favorables pero no, no puede llover el día que al
fin va a convertirse en mi esposa. Hemos elegido un caserío a las afueras para
este gran día.
Letty ahora es
una abogada de éxito que trabaja en el buffet. Los casos los lleva conjunto con
Aarón, cabrón con suerte. Mira que insistí una y otra y otra y otra vez en que
trabajara a mi lado, pero mi futura señora insiste en separar lo personal de lo
profesional.
¡Qué gilipollez!
¡Cómo si eso importara! Si me paso el día
buscándola como un idiota por toda la
oficina para poder rozarla, poder tocarla y la única vez que se dejó, poder
hacerlo como dos animales en celo.
Sonrío pensando
en ese día, algo en mi pantalón comienza a despertarse. ¡Mierda! ¡Piensa en
otra cosa idiota!
La marcha nupcial
comienza a sonar. Los invitados están colocados en sus sillas de maderas
adornadas con un gran lazo blanco, ese lazo en el que Gaby, Azul y Letty
tardaron horas en decidir el color ¿Y para qué? ¡Para al final elegirlo blanco!
Entonces la veo.
Camina del brazo de su hermano, mi futura esposa está espectacular. He dejado
de respirar al verla, ni el jardín que está decorado de manera impresionante
está tan bonito como ella. Ni puedo ni quiero apartar la mirada de ella.
Llega a mi lado,
su rostro está nervioso cuando mi cuñado deja la mano de ella sobre la mía.
Está temblando.
-Cuídala o te las
veras conmigo. – Dice sin bromear.
-Si me lo pides
así por las buenas… pues sí.
La ceremonia
comienza. Al fondo se escucha el llanto de los trillizos de Aarón y Gaby,
pobres… cuando uno llora los otros dos se le unen a coro. Iris se coloca a mi
lado cuando queda poco para recibir los anillos.
Pongo toda mi
atención cuando el sacerdote comienza a decir:
-Si hay alguien
que se oponga a este matrimonio que hable ahora o calle para…
-¡Yo! – Exclama
una voz femenina – Creo que la novia debería contar su secretito a su futuro
marido ¿No crees querida?
Todos los
presentes murmullan. Me rodeo para matar a quien haya dicho eso, como se
atreven a…
¡Samantha! ¿Qué
diablos hace ella aquí?
Todo se vuelve un
caos. Iván va sobre Samantha y la saca del lugar, y Letty… mi Letty comienza a
llorar. ¡Joder, no entiendo nada! ¿¡Qué ocurre!?
-No puedo hacerlo
Mauricio. – Dice sin dejar de llorar. – No puedo. No puedo.
-¿Qué no puedes
qué? Letty, mírame.
Ni puto caso,
como si le hablara a la pared.
-¡Letty! ¿Qué
pasa? Hasta ayer estabas muy contenta ¿Qué ha pasado las últimas horas?
-¡Solo sé que ya
no hay boda!
Mi mundo se viene
abajo. Ya. No. Hay. Boda. Ya tampoco tengo vida.
Caigo de bruces
al suelo, Iván regresa de sacar a la arpía que acaba de arruinar mi boda y yo…
yo ya no soy nada sin ella. No soy capaz de moverme, Letty sale corriendo del
jardín. Azul y Gaby intentan seguirla pero ella les grita que quiere estar sola.
Nadie puede creer nada, aguanto los zarandeos de mi ex cuñado que cree que yo
tengo toda la culpa.
¡¡Culpa de qué!!
¡¡Acaban de dejarme plantado en el altar y encima tengo yo la culpa!! ¡¡Maldita
vida!! ¡¡Maldita suerte!! ¡¡Maldita Samantha!!
No entiendo que
ha podido ocurrir, éramos felices, lo teníamos todo ¡¡Todo!! Y ahora no tengo
nada… Bueno sí, ganas de morirme en este instante. Como un zombie salgo del
lugar, voy a pasar el resto del día en cualquier bar de mala muerte
emborrachándome hasta perder el sentido. Y eso hago.
Las semanas pasan
y no hago otra cosa que beber y llorar. Sí, llorar como un gilipollas al que
han dejado plantado ya que al fin y al cabo es lo que soy. Todos han intentado
ponerse en contacto conmigo pero no quiero hablar con nadie, no voy a trabajar,
no estoy para nadie. Solo hay una persona que podría ayudarme, pero por más que
la llamo y por más que intento verla no lo consigo. Letty no quiere saber nada
de mí. ¡Joder pero por qué!
Estoy en un
motel, la botella de vodka en mi mano a medio beber y dos más tiradas por el
suelo, son las de noches anteriores. Desde el día de la boda no he vuelto al
apartamento, sé que mi… sé que Letty recogió sus cosas y se largó, no
soportaría estar en ese lugar sin que ella me esté esperando.
Dos días después
llaman a la puerta de este asqueroso motel.
-¡Lárgate quien
quiera que seas!
-Tito Mau, soy
Iris.
Mi princesa está
aquí.
Abro la puerta,
ahí están Iris y Ángel. Me explican que se han escapado de Javier que les
cuidaba y han venido hasta aquí en taxi,
han gastado sus ahorros de “toda su vida” para llegar a verme. No puedo permitir que me vean en estas
condiciones, voy al baño y arreglo un poco mi aspecto, después nos vamos al
McDonald a comer un helado.
-Spiderman yo sé
porque la tía Letty se ha ido. – Dice mi princesa con voz alegre, pero yo no
tengo motivos para estar alegre.
-Mi niña, eso son
cosas de mayores.
-¡Cállate y
escúchala! – Exclama Ángel.
-¿Ves que bien
educado lo tengo? – Dice con soberbia Iris. Esta niña se las trae – La tía se
ha ido porque no puede tener hijos, se lo dijo la médica de los bebes.
Mi mundo se
derrumba por segunda vez en semanas. Iris no puede saber de qué está hablando,
como puede saber ella eso si solo es una niña.
-¿Te preguntas
cómo lo sé? – Asiento sorprendido – Pues porque aquí mi ayudante y yo llevamos
muchos días espiando a nuestras mamás
hasta que las hemos escuchado decir eso.
-Sabes que espiar
no está bien ¿Verdad?
-¡Depende! - Abro los ojos, de nuevo sorprendido por sus
palabras – Voy a trabajar espiando, así que sí está bien. ¡Voy a ser detectiva!
-Se dice
detective. – la corrijo y río a carcajadas por primera vez en semanas.
-Soy una niña,
entonces es detectiva.
Ni me molesto en
sacarla de su error. Llamo un taxi y dejo a los niños en casa de Azul e Iván,
Javier estaba buscándolos como un loco por todo el vecindario. Ha llegado el
momento de recuperar al amor de mi vida.
No me importa si
no podemos tener hijos, no me importa nada si estoy al lado de ella. Eso es lo
único que quiero y deseo con toda mi fuerza. Mis planes fallan
estrepitosamente, consigo ver a Letty sí, pero no quiere volver conmigo. Según
dice ella sería muy egoísta regresar a mi lado, sabe cuanto me gustan los niños
y que ella no puede dármelos. Samantha era la ayudante de su ginecóloga,
consiguió acceder a los informes de ella y por eso apareció en la boda. Me da
igual todo, solo quiero que Letty vuelva a estar a mi lado pero no quiere. ¡Joder! ¡Maldita cabezota!
Tengo que hacer
algo radical para recuperarla.
Gasto mucho, pero
mucho, dinero en conseguir llevar a cabo mi plan. Pasan dos meses más, no puedo
callar por más tiempo y además necesito ayuda. Azul y Gaby lloran al enterarse
de lo que voy a hacer, vaya par de peliculeras. Aarón, Iván y Javier insisten
en la ilegalidad que estoy a punto de cometer. ¡Cómo si no lo supiera! ¡Todo
merecerá la pena si esto sale bien!
Esos dos meses
han pasado y no hay día que no vaya a ver a Letty, negativa tras negativa yo
sigo insistiendo. He tenido la esperanza de que en algún momento se derrumbara
y volviese a mi lado, que iluso soy. Ella es una mujer de palabra y si dice no,
es no. Ni flores, ni bombones, ni serenatas… ninguna mierda de esas funciona
con ella.
Ha llegado el
día, al fin tengo en mi poder el papel que me va a servir para recuperarla.
Estoy nervioso. ¡Mierda! Ni el día de nuestra fallida boda estaba tan nervioso.
Estoy en la
puerta del buffet donde trabajamos, aunque yo llevo tres meses sin aparecer por
aquí. Sé que ella va a salir en cualquier momento. Camino de un lado a otro,
temo que en cualquier momento el suelo ceda ante mis pies y caer al abismo,
aunque peor de lo que estoy ya no puedo estar.
En mis manos está
el papel, mis manos sudan. Sacudo mis manos y entonces la veo, ahí sale. Voy
hasta ella, resopla al verme.
-Mauricio, ya te
he dicho que hagas lo que hagas no vas a hacerme cambiar de opinión. No vamos a
volver a estar juntos.
-Déjame hablar.
-Es inútil…
-Eres mía. Mi
chica, mi amor, mi vida, mi Letty, la mujer con la que quiero pasar el resto de
mi vida.
Hinco mi rodilla
en el suelo.
-Letty ¿Quieres
casarte conmigo?
-No. – Dice muy
segura –Ya te lo he dicho, nada de lo que...
-Me temía esa
respuesta, pero sabes que soy hombre de recursos.
Me levanto,
muestro el papel hacia delante para que quede a la altura de sus ojos. Lo coge
y lo mira con detenimiento. Está confundida.
-¿Qué es esto?
-Te presento a
nuestro bebé. – Digo mientras ella continúa mirando la ecografía que acabo de
entregarle.
-¡¡Qué dices!! Yo
no puedo tener hijos, ya lo sabes. Me parece una broma muy cruel.
-¡No es ninguna
broma!
Le explico a
Letty todo el plan que he llevado a cabo estos dos meses. Su ginecóloga me
explicó que ella no puede albergar en su interior un bebé, ya que no es capaz
de retener la placenta y eso provocaría un aborto involuntario. Pero sus óvulos
sí que son fértiles. Me costó mucho dinero y paciencia convencer a su
ginecóloga para que le extrajera un óvulo para fecundarlos con mi esperma, así
formaríamos a nuestro bebe que un vientre de alquiler gestaría. Ella no puede
gestarlo y para eso he contratado ese vientre y desde hace dos meses está albergando
a nuestra hija o hijo.
Gaby y Azul
empezaron a insistir en hacerse una revisión ginecológica las tres, así fue
como conseguimos que Letty fuese a la consulta para extraerle su óvulo aunque
ella pensara que era una revisión de rutina.
Sé que todo lo que
hice es ilegal, no tenía el consentimiento expreso de ella y si quiere puede
mandarme preso, pero todo merece la pena por ver la cara que tiene en este
momento.
Sus ojos se
iluminan, su rostro vuelve a coger color y yo vuelvo a sonreír. Amo verla feliz.
Antes de que vuelva a hablar, le quito la ecografía de sus manos, vuelvo a
hincar la rodilla en el suelo y mostrándola digo:
-¿Quieres casarte
con nosotros?
-¡Sí, sí, sí, sí!
¡¡Te amo!! ¡¡Te amo!! ¡¡Eres lo mejor que me ha pasado en la vida!!
Nos besamos como
si no hubiese mañana, nuestras lenguas se enlazan en un rítmico baile que hace
que todo vuelva a la normalidad. Ella está de vuelta junto a mí.
Ha pasado un año
desde que Letty accedió a casarse conmigo. Si por mí hubiese sido nos
hubiésemos casado ese mismo día, pero ella quería esperar a que tuviésemos a
nuestro bebé con nosotros, en el fondo la comprendo porque es como si así
supiésemos que todo es aún más real.
Desde hace solo
unos meses está a nuestro lado, un niño llamado Iker, su madre no quería que se
llamase así pero yo insistí en que llevara ese nombre y al final con una sesión
grandiosa de sexo pude convencerla. Somos felices juntos, los tres formamos una
familia perfecta y es que aunque ella no ha gestado el bebé, es su madre
biológica y como suelen decir en las novelas esas que a ella tanto le gustan;
madre no es quien pare sino quien cría.
Esta vez ella me
ha sorprendido, hoy nos casamos. No sé cuándo ni cómo lo ha preparado todo,
pero aquí estamos en la playa, nuestra familia y amigos más cercanos nos
acompañan en este día.
Todos estamos vestidos de blanco y descalzos sobre la
cálida arena. No puedo evitar reír cuando miro hacia atrás y veo el “detalle”
que tiene puesto cada invitado mayor de 6 años. Un trozo de adhesivo gris tapa
su boca, según Letty no quiere que esta vez nada ni nadie se interponga entre
nosotros.
Ella está
preciosa, su vestido blando con encaje marca su figura que me tiene loco,
pienso quitarle todo, arrancarlo de su cuerpo sin contemplación una vez que
estemos casados y en la intimitad.
La
ceremonia comienza solo interrumpida por las olas rompiendo en la orilla, sobre
nosotros un arco decorado con rosas blancas, un sacerdote vestido con su
habitual atuendo, los niños corren por la playa y el sol comienza a ponerse en
el horizonte.
Todo parece tan
cursi, pero todo es tan perfecto. Tanto como ella, mi
Letty. Al fin llega el momento, este es nuestro momento. El sacerdote le
pregunta a ella:
-¿Quieres tomar a
Mauricio como esposo? ¿Prometes serle fiel en lo
próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, amarlo y respetarlo
todos los días de tu vida?
-Sí,
quiero.
Una
ola rompe en nuestros pies en el mismo momento en que pronuncia esas dos
palabras que hacen que mi mundo vuelva a girar. Ahora es mi turno. El sacerdote
se gira hacia mí y pregunta:
-¿Quieres tomar a
Letticia como esposa? ¿Prometes serle fiel en lo
próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, amarla y respetarla
todos los días de tu vida?
No
contesto. Me detengo, me giro hacia la salida y comienzo a andar. Me alejo de
Letty, paso a paso me voy separando de ella.
Todos me miran asombrados sin
saber qué diablos estoy haciendo, yo sí lo sé. No pueden hablar porque sus
bocas están selladas por ese adhesivo que les puso la novia, todo esto es tan
cómico. De pronto escucho la voz enfurecida de Letty exclamar:
-¡Pero
dónde vas!
Me
acerco a mi hermana, ella sostiene a Iker que mueve sus bracitos en mi
dirección al verme. Cojo a nuestro hijo, le doy un beso y él sonríe feliz,
regreso al lugar donde estaba, al lado de mi futura esposa, para continuar con
lo que habíamos dejado a medias.
-Padre,
¿Puede repetir la pregunta? – Digo, mirando a Letty a los ojos. Esos ojos por
los que una fina lágrima sale y resbala por su mejilla.
-¿Quieres tomar a
Letticia como esposa? ¿Prometes serle fiel en lo
próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, amarla y respetarla
todos los días de tu vida?
-Sí,
queremos.
Iker
suelta un ruidito muy gracioso, él también acepta pasar el resto de su vida con
nosotros. Cómo si le quedase otro remedio.
-Yo
os declaro, marido y mujer.
Letty
le da un tierno beso en la frente a nuestro hijo, después sella nuestra unión
haciendo que nuestros labios se unan, ahora como marido y mujer. Ahora sí, al
fin juntos y para siempre.
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TODOS LOS DERECHOS DE AUTOR ME PERTENECEN.
HISTORIA REGISTRADA EN SAFE CREATIVE CON EL NUMERO DE REGISTRO 1311139271063
EL PLAGIO ES UN DELITO... NO LO COMETAS.


Que susto cuando Samantha ha aparecido en la boda y ha dicho yo, la hija de puta que mal me lo ha hecho pasar. Pero todo ha sido un amor arriesgándose tanto, el amor nos lleva a cometer locuras pero esta ha sido una dulce locura ahora a vivir como una familia y en agitó o dos un hermanito para Idea.
ResponderEliminarToto no puede ser mas lindo creo que un hombre debe estar loco de amor para hacer una locura haci que hermoso final lo ame
ResponderEliminarNoooooooooooooo realmente porque haces sufrir a mi toto amado dios mio es que no puedo de verdad te pasas aunque al final quedaron juntos pero igual era necesario hacerlo sufrir y esa samantha la sigo odiando todos los días de mi vida realmente no se resigna es una.... excelente cap exitos....
ResponderEliminarohhh a sido precioso. No puedo decirte mas. Me ha encantado. Eso si... pobrecito, yo de el habría cogido a la tal Samantha del cuello, que inoportuna.
ResponderEliminarJelly que susto me has dado con la piruja de Samantha. Maldita!!! Ahora son felices!! Que bello gesto el de toto. Me encanto
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